Definir un esquema es la clave
Imagínate que vas a construir una casa. No arrancas poniendo ladrillos al azar, ¿no? Primero necesitas un plano. Bueno, eso mismo es un esquema de contenido: el plano de tu estrategia de contenidos.
Un buen esquema define:
- Los temas principales que vas a trabajar.
- El formato de cada contenido (blog, video, infografía, podcast).
- Las palabras clave objetivo.
- La estructura interna de cada pieza (títulos, subtítulos, secciones).
- La relación entre contenidos (enlazado interno).
- El público objetivo.
- Los objetivos de cada pieza (atraer, educar, convertir).
Algo importante es que no es opcional. Es lo que separa a una estrategia con resultados de un rejunte de posteos que nadie ve.
¿Por qué tenéis que armar sí o sí un esquema antes de crear contenido?
Porque te hace la vida más fácil y los resultados, mejores. Facilita el proceso y multiplica los resultados. Un buen esquema no solo te ordena las ideas, sino que también optimiza cada etapa del trabajo:
- Te ayuda con el SEO: Elegís bien las palabras clave, respondes dudas reales de tu audiencia y le muestras a Google que tu sitio vale la pena.
- Mejoras la experiencia del lector: Un contenido bien estructurado es más fácil de leer y entender.
- Subís tu producción sin perder calidad: Con un buen esquema, hasta un redactor novato puede escribir algo decente.
- Ahorras tiempo: No te la pasas editando lo que podrías haber pensado antes.
Cómo armar un esquema de contenido que rinda
No se trata de escribir títulos al azar. Hay que tener una organización para que sea eficiente. Acá te dejo el paso a paso para que tu esquema sea una máquina de generar contenido que funcione:
Definí el tema y a quién le hablas
No es lo mismo escribir para CEO que para emprendedores que recién arrancan. Definí tu tema y conoce bien a tu público.
Hace una buena investigación
Googlea, chusmeá a la competencia, lee artículos del rubro, busca preguntas frecuentes. Toda esta información te va a dar contexto y te va a ayudar a sumar valor real.
Lluvia de ideas y titulares potentes
Suelta la creatividad y bajá ideas que te gustaría incluir. Piensa en títulos que enganchen y se alineen con lo que tu público quiere leer.
Escribí una introducción y una conclusión
La introducción es el gancho. La conclusión, el cierre con moño. No los dejes para el final: ponlos como base del esquema.
Ordena todo bajo subtítulos
Agrupa las ideas bajo encabezados claros (H2, H3, etc.) y pensados para facilitar la lectura. Esto también le encanta a Google.
Busca estadísticas y agrega enlaces
Apoya tus afirmaciones con data real y enlaza fuentes confiables. Esto sube el nivel y la credibilidad de tu contenido.
Ejemplos reales de esquemas de contenido
- Artículos de blog
- Casos de estudio
- Whitepapers
- Contenidos de venta
- Correos de email marketing
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